Pieles húmedas

Había sido un día horrible, no me encontraba muy bien. Las horas en el curro parecían que no pasaban y no tener noticias de ella hacía que cada minuto pasara más despacio. Mi sonrisa de días anteriores estaba desapareciendo y convirtiéndose en esa cara triste que se me pone cuando sólo deseo que el día pase ya. Por fín salí de currar y llovía a mares. Tengo la mala costumbre de no llevar paraguas, y hoy no tenía ganas de correr, así que iba caminando mientras la lluvia iba empapándome de arriba a abajo y mis pies se iban congelando. El viaje en metro fue como una nube, iba metida en mi mundo echando de menos a alguien que ni siquiera conocía. Hacer la compra era un paseo entre cientos de productos que no tenían sentido en mi plan de noche sola viendo la tele. Y el viaje en coche totalmente automático. La lluvia cada vez era más intensa y el camino al portal, por muy corto que fuera me enpapó entera, y más cuando me quedé paralizada en mitad de la calle al verla frente a mí. Estaba preciosa toda mojada. Su pelo rubio estaba empapado y las gotitas le caían x la cara de forma muy sensual, me encanta la piel mojada... Nos miramos y echamos a correr una hacia la otra. Cogí su cara y miré esos ojazos azules felinos que tenían todo el rimel corrido, la acerqué a mí y nos besamos como si llevaramos días sin pensar en otra cosa. Volví a agarrar su cara y pregunté "¿que haces aquí, bombón?", "tenía ganas de verte" me contestó. Cogí su mano y subimos corriendo escaleras arriba, cuatro pisos de escaleras que iban aumentando más y más nuestro deseo. La empujé contra la puerta y comencé a besarla al tiempo que la abría. Tenía muchas ganas de ella. La agarré fuerte por la cintura y mientras la besaba mi pelvis empujaba contra la suya. La mezcla de la respiración acelerada x las escaleras, nuestra excitación y las gotas cayendo por nuestra cara mientras nos comíamos a besos me estaba poniendo a cien. Abrí la puerta y con el subidón que tenía la cogí en brazos, enganchada en mis caderas iba comiendole el cuello mientras la estrujaba contra mí con los brazos. Me la llevé a la cama directamente. La tumbé y comencé a desnudarla al tiempo q me desnudaba yo tb. No podía creer que la tuviera ahí para mí. Apollé mi rodilla en la cama entre sus piernas y me acerqué a su cuello. Tiene un olor que me encanta.... Mi lengua subía por él suave, bajaba en zig-zag y volvía a subir soplando suavemente mientras ella se encogía. Mi mano acompañaba su cintura. Cogí su lóbulo con mis labios mientras nuestros pechos se rozaban, un mordisquito, unos besos que subían por detrás de la oreja y una lengua que bajaba juguetona de nuevo hasta el lóbulo, jugando rápido con la punta y succionándolo después. Abrí el cajón de la mesilla y saqué un antifaz rojo para tapar sus ojos y que no supiera lo que le esperaba. Cogí una pluma suave de las q no producen cosquillas incómodas y comencé a jugar con ella. Primero por un costado, su vientre, desde su hombro pasé por su brazo y muñecas, después su cuello, ombligo, alrededor de sus pechos, caderas, pubis, muslos, inglés,... A ratos sólo con la pluma, otros no podía evitar comérmela. El no saber por dónde iba a acariciarla le ponía nerviosa al tiempo que la excitaba. Dejé la pluma y comencé a repetir el mismo juego pero con mi boca. Mi lengua subía por su cuello y mordía levemente, me alejaba y sin que supiera por dónde iba, perdía mi lengua por el hueco de su cadera. Mordía un costado. Lamía sus pezones y los soplaba levemente después provocándole escalofríos. Pasaba cerca de sus labios y ella intentaba besarme pero yo no la dejaba. Quité su antifaz y la esposé al cabecero de la cama. Ahora podía mirar, pero no podría tocarme. Coloqué una rodilla a cada lado de su cuerpo y comenzamos a besarnos. Yo llevaba tiempo dedicándome a su cuerpo y estaba empapada, completamente empapada, tanto que la había empapado a ella también. Mordía su labio, nuestras lenguas se enredaban, nuestras respiraciones cada vez estaban más aceleradas, parecía un canon de gemidos. Me deslicé hacía abajo agarrandola fuerte con mis manos, mordiendo cada parte de su cuerpo, deslizando mi lengua jugando con sus cosquillas, besando cada rincón de su piel. Sin darme cuenta ya había llegado abajo y comencé a jugar. Un mordisco en la parte interna del muslo... Una lengua que sube por la ingle... Un leve soplidito sobre el clítoris mojado... Ella intenta mover su pelvis y colocar mi boca en su vulva, pero yo sigo jugando. Paso mi lengua de forma muy superficial... Empieza a ponerse nerviosa, a pedir que se lo coma y a mí me excita que lo ruegue. Abro camino con mi lengua desde abajo, acariciando el perineo, me encuentro la entrada de su vagina e intruduzco la punta de mi lengua estimulándola. Continúo hacia arriba jugando con sus labios y rodeo su clítoris con los míos. La miro mientras juego con mi lengua, ella me devuelve la mirada y las dos nos excitamos aún más. Me pide permiso para soltar las esposas y yo sé lo concedo para que pueda disfrutar aún más.  Noto en sus gestos qué es lo que más le gusta y sigo por ese camino mientras ella agarra mi cabeza con una mano y las sábanas con la otra. Juego con los ritmos, las intensidades, direcciones,... Juego con su excitación. Muevo mi lengua de arriba a abajo, en círculo, lo muerdo suavemente,... Me divierto con la punta de mi lengua y su velocidad, ancho la lengua y le doy intensidad, coordinó mis labios con mi lengua succionando despacito, y vuelvo a volverla loca con un soplidito... Introduzco mi dedo sin dejar de lamerla. Ella marca el ritmo con el movimiento de su pelvis cada vez más acelerada. Intento seguirla, busco su punto G mientras con mi lengua sigo dibujando sobre su vulva. Verla tan excitada hace que yo me excite y esté tb a punto de irme. Agarra su pecho con una mano y con la otra intenta empujar mi cabeza entre sus piernas. Las dos estamos a punto... Me pongo más cómoda y nos estimulo a las dos al mismo tiempo. La espero, espero a que ella se vaya para irme con ella. Noto cómo sus gemidos son más intensos, cómo la tensión de sus músculos me dice que ya llega. Sé que si paro en este momento va a pedirme más y eso me encanta, así que hago amago de reducir velocidad y no tarda en indicarme lo que quiere. "mmmmm... No pares ahora, sigue xf". Y yo sigo hasta que seguido sale de sus labios un "me voy nena..." y yo la acompaño, corriéndonos las dos juntas. Me encanta oírla correrse y hace que me ponga aún más. Cojo aire y subo por su cuerpo. Nos besamos, sonreimos, seguimos besándonos y sigo excitándome. La cojo con fuerza y la coloco sobre mí, me apetece abrazarla contra mí, agarrar sus caderas y moverla conmigo. Agarro su pecho, lo aprieto, juego con su pezón entre mis dedos, la sigo besando. Ella se incorpora y se sienta sobre mi. Su figura es perfecta, sus curvas me encantan, su piel a penas tiene lunares, sus muslos abrazan mis caderas, yo agarro las suyas y ella se mueve sobre mí, suave, notando cada movimiento, encajándonos perfectamente, ellos tb se rozan, se acarician. Y a mí ya me cuesta aguantar no correrme. Me incorporo, la beso, la agarro y me la llevo conmigo. Damos media vuelta y vuelvo a coger las riendas. Me tumbo sobre ella. Paso mis brazos por debajo de los suyos y agarro el colchón por el borde superior para ejercer más fuerza. Nuestras piernas se enredan. Nuestras caderas se mueven rápido, nos cuesta seguir el mismo ritmo. Muerdo su labio con fuerza y eso le pone. Nos besamos, nos besamos y nos volvemos a besar mientras nuestros movimientos son cada vez más intensos. Agarro su cadera con una mano para compenetrarnos mejor. Nuestros cuerpos ya casi bailan solos. No puedo más y susurro en su oído "no puedo más nena, me voy a ir..." Según acabo de decirlo empiezo a correrme y ella al oírlo me sigue con un orgasmo más intenso que el anterior. Agarra mi espalda y muerde mi cuello intentando callar sus gemidos. Vamos recuperando el control, nos movemos más lento, suave, y acabo rendida tumbada en su pecho. Nuestros latidos se oyen sin esfuerzo. Nos vamos relajando entre besos, sonrisas y miradas cómplices con las que no hace falta un "ha estado muy bien...". Nos abrazamos y... "riiiiiingg..." el timbre. Pasamos. Vuelve a sonar. Y vuelve a sonar. Mierda, mi madre ha decidido venir sin avisar... "hija, ya te ha costado... que hacías?" "nada mamá, ver una peli en el cuarto con la amiga de la que te hablé..." "jajajaaja lo siento cariño, hacía mucho que no venías a verme y..." "gracias mamá..."
Ainhoa El Besovertical

 

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